El proyecto se emplaza en el centro histórico de Sabadell, en una parcela de doble cuerpo entre medianeras, lo que condiciona tanto la organización espacial como la relación entre los distintos ámbitos de la vivienda. A partir de un estudio detallado del programa y de las dinámicas cotidianas de la familia, la propuesta busca generar espacios amplios, flexibles y conectados, capaces de adaptarse a las diferentes formas de habitar a lo largo del día y de las estaciones.
La vivienda se organiza verticalmente, diferenciando claramente las áreas de día y de noche, pero introduciendo estrategias de continuidad espacial que favorecen la relación visual y funcional entre niveles. La zona de día se desdobla en dos plantas, generando un espacio polivalente intermedio entre el garaje y el jardín posterior. Este ámbito actúa como extensión natural del espacio interior durante los meses de verano, permitiendo el disfrute del exterior sin renunciar al confort ni a la privacidad, y funcionando como pieza clave de transición entre lo doméstico y el espacio abierto.
Uno de los elementos más representativos del proyecto es el doble espacio sobre el área de estar, que aporta una mayor sensación de amplitud y favorece la entrada de luz natural en profundidad, al tiempo que establece una relación visual directa entre las distintas plantas. Esta estrategia refuerza la percepción unitaria de la vivienda y potencia la comunicación entre los miembros de la familia, convirtiendo el vacío central en el verdadero corazón del proyecto.
Desde el punto de vista material, se ha optado por una paleta sobria y coherente que refuerza el carácter contemporáneo y atemporal de la propuesta. El microcemento se utiliza como elemento conductor en toda la vivienda, aportando continuidad, neutralidad y una lectura espacial homogénea. En las dos primeras plantas, el microcemento se combina con roble teñido oscuro, generando una atmósfera más recogida y vinculada a los espacios de mayor actividad. En las plantas superiores, destinadas principalmente al descanso, el roble natural introduce una sensación de mayor calidez y ligereza, acompañando la transición hacia ámbitos más íntimos.
El lenguaje arquitectónico se fundamenta en la claridad formal, la limpieza de líneas y la integración de soluciones constructivas discretas, donde la iluminación, el mobiliario integrado y los sistemas de almacenaje se conciben como parte del propio proyecto arquitectónico. El resultado es una vivienda de carácter moderno, minimalista y duradero, que dialoga con el contexto urbano histórico desde la sobriedad y la precisión, ofreciendo a la vez un espacio doméstico funcional, luminoso y adaptado a las necesidades reales de la familia que la habita.





























