Todo es horizonte en esta parcela. Es un lugar dominado por las líneas horizontales con una vista extraordinaria sobre el Mediterráneo. Por eso, el proyecto desarrollado para esta ubicación busca la magia de la ingravidez. Para conseguirla, el diseño contempla dos volúmenes superpuestos y desplazados entre sí que dejan la planta baja abierta y convierten la zona superior en una construcción flotante que mira al infinito y se cierra a la fachada Norte. El uso del vidrio, los voladizos y los colores completan este juego poético de luces y sombras, cerrado y abierto, materia y vacío.
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Proyectos destacados
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La intervención parte de un profundo respeto por la arquitectura original de Josep Lluís Sert, entendida no solo como una forma construida sino como una manera de habitar. La rehabilitación de la Casa Blajot (1978-1979) ha sido abordada desde una lectura atenta de su lógica espacial, su relación con el lugar y su materialidad esencial.
La actuación recupera los valores originales de la vivienda —la claridad estructural, la sobriedad constructiva y el diálogo entre interior y exterior— adaptándolos a las exigencias contemporáneas de confort, eficiencia y uso, sin alterar su identidad ni su lenguaje arquitectónico.
La ampliación, pensada para una nueva familia, no compite con la obra original sino que la acompaña. Se integra desde la continuidad material, la proporción y la escala, reinterpretando los principios de Sert con un lenguaje contenido y coherente. Más que una suma, la intervención busca un equilibrio entre pasado y presente, donde lo nuevo se reconoce como tal sin romper la unidad del conjunto.
El proyecto entiende la rehabilitación como un ejercicio de precisión y responsabilidad: actualizar sin desvirtuar, intervenir sin imponer, y prolongar la vida de una obra manteniendo intacta su filosofía.
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Tres volúmenes en busca de relaciones vibrantes y armónicas; un juego compositivo que genera diferentes perspectivas en el jardín; unos materiales que marcan el compás en colores blanco y piedra; y una composición con diferentes alturas para articular de forma fluida y eficaz los usos diversos. Así se construye un proyecto creado para un músico que ha querido unir en el mismo espacio una vivienda en la que buscar la inspiración y su propio estudio de grabación. Puro ritmo.
El espacio para grabación se ubica en uno de los bloques, un imponente cubo de seis metros de altura que solo se abre al jardín. En el extremo opuesto se ubica el ámbito más íntimo y conectando ambos, el bloque central articula la zona pública y la circulación.
A nivel acústico el estudi se ha diseñado bajo la filosofía Non-Environment en la que se obtenido un tiempo de reverberación promedio de 0,13 segundos equilibrado en todo el rango de frecuencias, con el que se consigue una escucha neutra gracias a la combinación de los monitores con la sala.
Sala de grabación construida con el objetivo de obtener una acústica controlada pero con un brillo natural conseguido gracias a las primeras reflexiones generadas por los slot slats construidos en madera de roble.
Los grandes ventanales y el visor que da a la sala de control hace que todas las estancias dispongan de una gran luminosidad, generando un ambiente agradable para trabajar en su interior.