El jardín interior de esta vivienda es un oasis perfecto. Agua, vegetación y luz se combinan en él para crear una sensación de sosiego, privacidad y privilegio capaz de extenderse al resto de la vivienda. El efecto producido en el jardín se transmite gracias a la presenciade unos porches volados de generosas dimensiones que se abren a este espacio y generan una continuidad entre el interior y el exterior, aislando al conjunto de su entorno. Poco importa entonces que, en determinadas zonas, los alrededores resulten agresivos desde el punto de vista urbanísticos: detrás de la puerta se encuentra el sosiego de un edén propio.
914















Proyectos destacados
927 SR5
La intervención parte de un profundo respeto por la arquitectura original de Josep Lluís Sert, entendida no solo como una forma construida sino como una manera de habitar. La rehabilitación de la Casa Blajot (1978-1979) ha sido abordada desde una lectura atenta de su lógica espacial, su relación con el lugar y su materialidad esencial.
La actuación recupera los valores originales de la vivienda —la claridad estructural, la sobriedad constructiva y el diálogo entre interior y exterior— adaptándolos a las exigencias contemporáneas de confort, eficiencia y uso, sin alterar su identidad ni su lenguaje arquitectónico.
La ampliación, pensada para una nueva familia, no compite con la obra original sino que la acompaña. Se integra desde la continuidad material, la proporción y la escala, reinterpretando los principios de Sert con un lenguaje contenido y coherente. Más que una suma, la intervención busca un equilibrio entre pasado y presente, donde lo nuevo se reconoce como tal sin romper la unidad del conjunto.
El proyecto entiende la rehabilitación como un ejercicio de precisión y responsabilidad: actualizar sin desvirtuar, intervenir sin imponer, y prolongar la vida de una obra manteniendo intacta su filosofía.
899
Enraizada en un diálogo entre luz y textura, la casa equilibra privacidad y apertura, al tiempo que se integra perfectamente en su entorno natural. En el corazón del proyecto hay dos patios que inundan los interiores de luz natural y crean un flujo continuo entre los espacios interiores y exteriores. La planta baja, en tonos de madera oscura, está dedicada a la vida en común, donde la cocina, el comedor, el estudio y la sala de estar se comunican sin esfuerzo entre sí y con los patios. En la planta superior, los espacios privados se organizan cuidadosamente en torno a un pasillo central que da paso al vestidor de la suite principal y conecta el tocador, la terraza, el baño y el dormitorio.
897 SIC
Fundir el edificio con el entorno y dejar que la montaña entre en el hogar para que toda la familia pueda convivir con ella. Esa es la premisa para esta construcción. Por eso, la piedra y la madera son protagonistas ya desde la fachada. Igual que sus colores tostados, que recuerdan constantemente el antiguo encinar que un día pobló la zona. En el exterior, la roca del monte se deja ver en unos jardines ubicados a diferente altura y que consiguen que el entorno natural abrace al edificio.