Enraizada en un diálogo entre luz y textura, la casa equilibra privacidad y apertura, al tiempo que se integra perfectamente en su entorno natural. En el corazón del proyecto hay dos patios que inundan los interiores de luz natural y crean un flujo continuo entre los espacios interiores y exteriores. La planta baja, en tonos de madera oscura, está dedicada a la vida en común, donde la cocina, el comedor, el estudio y la sala de estar se comunican sin esfuerzo entre sí y con los patios. En la planta superior, los espacios privados se organizan cuidadosamente en torno a un pasillo central que da paso al vestidor de la suite principal y conecta el tocador, la terraza, el baño y el dormitorio.
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Proyectos destacados
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La Masia Can Pi es una edificación catalogada de valor patrimonial del s.XIV en Esplugues del Llobregat, ejemplo de la arquitectura tradicional catalana, de planta basilical, con bodega y caballeriza. La intervención propone una transformación respetuosa con su identidad histórica, adaptándola a un nuevo uso como villa urbana contemporánea. El proyecto se ha concebido como un equilibrio entre la preservación del legado y la innovación en el habitar contemporáneo.
Se ha optado por una estética atemporal, sobria y elegante. Materiales nobles como la piedra natural, la madera maciza o el estuco a la cal se integran con un lenguaje formal depurado, donde cada elemento arquitectónico se expresa con honestidad. El diseño huye de lo superfluo, apostando por la autenticidad, la calma y la atención al detalle.
La redistribución interior maximiza la fluidez visual y física entre estancias. Se han suprimido compartimentaciones innecesarias, generando espacios abiertos, luminosos y conectados. La escala original se conserva, pero reinterpretada con criterios de confort actual.
934 SP57
El proyecto se emplaza en el centro histórico de Sabadell, en una parcela de doble cuerpo entre medianeras, lo que condiciona tanto la organización espacial como la relación entre los distintos ámbitos de la vivienda. A partir de un estudio detallado del programa y de las dinámicas cotidianas de la familia, la propuesta busca generar espacios amplios, flexibles y conectados, capaces de adaptarse a las diferentes formas de habitar a lo largo del día y de las estaciones.
La vivienda se organiza verticalmente, diferenciando claramente las áreas de día y de noche, pero introduciendo estrategias de continuidad espacial que favorecen la relación visual y funcional entre niveles. La zona de día se desdobla en dos plantas, generando un espacio polivalente intermedio entre el garaje y el jardín posterior. Este ámbito actúa como extensión natural del espacio interior durante los meses de verano, permitiendo el disfrute del exterior sin renunciar al confort ni a la privacidad, y funcionando como pieza clave de transición entre lo doméstico y el espacio abierto.
Uno de los elementos más representativos del proyecto es el doble espacio sobre el área de estar, que aporta una mayor sensación de amplitud y favorece la entrada de luz natural en profundidad, al tiempo que establece una relación visual directa entre las distintas plantas. Esta estrategia refuerza la percepción unitaria de la vivienda y potencia la comunicación entre los miembros de la familia, convirtiendo el vacío central en el verdadero corazón del proyecto.
Desde el punto de vista material, se ha optado por una paleta sobria y coherente que refuerza el carácter contemporáneo y atemporal de la propuesta. El microcemento se utiliza como elemento conductor en toda la vivienda, aportando continuidad, neutralidad y una lectura espacial homogénea. En las dos primeras plantas, el microcemento se combina con roble teñido oscuro, generando una atmósfera más recogida y vinculada a los espacios de mayor actividad. En las plantas superiores, destinadas principalmente al descanso, el roble natural introduce una sensación de mayor calidez y ligereza, acompañando la transición hacia ámbitos más íntimos.
El lenguaje arquitectónico se fundamenta en la claridad formal, la limpieza de líneas y la integración de soluciones constructivas discretas, donde la iluminación, el mobiliario integrado y los sistemas de almacenaje se conciben como parte del propio proyecto arquitectónico. El resultado es una vivienda de carácter moderno, minimalista y duradero, que dialoga con el contexto urbano histórico desde la sobriedad y la precisión, ofreciendo a la vez un espacio doméstico funcional, luminoso y adaptado a las necesidades reales de la familia que la habita.
898 AGV
Crear una arquitectura escultórica que, sin embargo, tenga la calidez de un hogar es todo un reto. Y este proyecto, con sus grandes dimensiones, su ambición y su ubicación dominando toda Barcelona, corría el riesgo de convertirse en una casa para fotografiar, pero no para vivir. Para darle ritmo visual se eliminó todo lo superfluo y se articuló la vivienda en tres volúmenes. Y para aportar el equilibrio necesario se acumularon en módulo central, envuelto en cobre, todos los elementos singulares, incluida la escalera. De ese modo se consigue más sutileza en el resto del edificio, usando austeros muros de mampostería en el exterior y materiales cálidos en el interior.