Enraizada en un diálogo entre luz y textura, la casa equilibra privacidad y apertura, al tiempo que se integra perfectamente en su entorno natural. En el corazón del proyecto hay dos patios que inundan los interiores de luz natural y crean un flujo continuo entre los espacios interiores y exteriores. La planta baja, en tonos de madera oscura, está dedicada a la vida en común, donde la cocina, el comedor, el estudio y la sala de estar se comunican sin esfuerzo entre sí y con los patios. En la planta superior, los espacios privados se organizan cuidadosamente en torno a un pasillo central que da paso al vestidor de la suite principal y conecta el tocador, la terraza, el baño y el dormitorio.
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Proyectos destacados
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La Masia Can Pi es una edificación catalogada de valor patrimonial del s.XIV en Esplugues del Llobregat, ejemplo de la arquitectura tradicional catalana, de planta basilical, con bodega y caballeriza. La intervención propone una transformación respetuosa con su identidad histórica, adaptándola a un nuevo uso como villa urbana contemporánea. El proyecto se ha concebido como un equilibrio entre la preservación del legado y la innovación en el habitar contemporáneo.
Se ha optado por una estética atemporal, sobria y elegante. Materiales nobles como la piedra natural, la madera maciza o el estuco a la cal se integran con un lenguaje formal depurado, donde cada elemento arquitectónico se expresa con honestidad. El diseño huye de lo superfluo, apostando por la autenticidad, la calma y la atención al detalle.
La redistribución interior maximiza la fluidez visual y física entre estancias. Se han suprimido compartimentaciones innecesarias, generando espacios abiertos, luminosos y conectados. La escala original se conserva, pero reinterpretada con criterios de confort actual.
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Tres volúmenes en busca de relaciones vibrantes y armónicas; un juego compositivo que genera diferentes perspectivas en el jardín; unos materiales que marcan el compás en colores blanco y piedra; y una composición con diferentes alturas para articular de forma fluida y eficaz los usos diversos. Así se construye un proyecto creado para un músico que ha querido unir en el mismo espacio una vivienda en la que buscar la inspiración y su propio estudio de grabación. Puro ritmo.
El espacio para grabación se ubica en uno de los bloques, un imponente cubo de seis metros de altura que solo se abre al jardín. En el extremo opuesto se ubica el ámbito más íntimo y conectando ambos, el bloque central articula la zona pública y la circulación.
A nivel acústico el estudi se ha diseñado bajo la filosofía Non-Environment en la que se obtenido un tiempo de reverberación promedio de 0,13 segundos equilibrado en todo el rango de frecuencias, con el que se consigue una escucha neutra gracias a la combinación de los monitores con la sala.
Sala de grabación construida con el objetivo de obtener una acústica controlada pero con un brillo natural conseguido gracias a las primeras reflexiones generadas por los slot slats construidos en madera de roble.
Los grandes ventanales y el visor que da a la sala de control hace que todas las estancias dispongan de una gran luminosidad, generando un ambiente agradable para trabajar en su interior.