Una gran viga escultórica recorre la vivienda y enmarca el paisaje. El elemento estructural es la clave estética que hace posible que este proyecto, inspirado en el paisaje, concentre el entorno para su contemplación.
La inspiración de esta obra nace directamente del paisaje, muy próximo al mar; de él surge su vocación estética, los grandes vuelos que se despliegan hacia el horizonte y los espacios altos y acristalados en busca de la ingravidez. Cada elemento traduce el privilegio de lo infinito.
La viga que envuelve el edificio es el recurso que hace posible todo ello y que, además, consigue que los espacios domésticos sean apreciados con una escala familiar a pesar de sus grandes dimensiones. También se convierte en un marco que, como indicaba Ortega y Gasset, condensa la mirada para verterla en el cuadro, esto es, en el infinito.
La vivienda se concibe como una pieza arquitectónica singular que dialoga con su entorno inmediato en el exclusivo barrio de Pedralbes. La implantación urbana y la tipología de la parcela han sido determinantes desde las primeras fases del proyecto, actuando como condicionantes que, lejos de limitar, han impulsado una solución arquitectónica precisa y ambiciosa.
Con el objetivo de alcanzar el máximo aprovechamiento urbanístico permitido, el proyecto desarrolla una volumetría escalonada que se adapta a la topografía y potencia las vistas, la privacidad y la relación con el paisaje. La arquitectura resultante es rotunda y expresiva, pero a la vez sobria y atemporal, basada en una cuidada composición de planos horizontales, grandes vuelos y una materialidad contemporánea que transmite equilibrio y permanencia.
La búsqueda constante de la amplitud espacial se materializa a través de dobles alturas, grandes superficies acristaladas y una continuidad fluida entre interior y exterior. Los espacios se abren hacia amplias terrazas y zonas ajardinadas, donde el agua y la vegetación se integran como elementos fundamentales del proyecto, reforzando la sensación de bienestar y exclusividad.
A nivel prestacional, la vivienda cumple con los más altos estándares de confort, instalaciones y eficiencia energética. Incorpora sistemas avanzados de climatización, control solar y aislamiento, así como soluciones domóticas de última generación que permiten una gestión inteligente y personalizada de la vivienda. Todo ello garantiza una experiencia residencial de máximo nivel, donde diseño, tecnología y calidad constructiva convergen en un hogar pensado para disfrutar sin concesiones.
La forma triangular de la parcela con vistas al mar y dispuesta en una curva, condiciona este proyecto residencial. Desde la calle, son protagonistas volúmenes sólidos que, sin embargo, se aligeran con el uso de vanos marcadamente verticales, abiertos como fisuras. Hacia adentro, la vivienda se abre de forma generosa para disfrutar del Mediterráneo y de los espacios comunes. En ellos, la luz es tamizada con lamas de madera orientables y se convierte en protagonista absoluta.